Hoy, en el recreo, mi mejor amigo Darío tuvo la idea más extraña que he escuchado en mi vida: se
imaginó como seria si viviéramos en un mundo al revés. “Si”, dijo el, “nosotros caminando
en el techo; los pájaros nadando; los peces flotando; las ramas de los arboles sobre el suelo,
y las raíces apuntando hacia el cielo…”, nosotros nos empezamos a reír sin parar.
Mi maestro Beto, que había escuchando nuestra conversación porque estaba comiendo su manzana
justo en la banca de al lado, sonrió y se acerco a nosotros. Después de imaginar mas locuras
con Darío, nos propuso hacer algo muy interesante en la clase: un experimento que nos
permitiría observar como un estimulo en un ser vivo ocasiona una respuesta.
El experimento consistió en cambiar la posición de una planta y observar que sucede. La hipótesis
de la cual partimos fue que si volteamos una planta, esta crecerá hacia abajo. Realizamos el
experimento para corroborar o descartar hipótesis.
Los materiales que utilizamos fueron una botella de plástico, una aguja de disección (para cortar la
botella), 3 metros de estambre, tierra y una planta.
Para realizar el experimento primero cortamos la botella cerca del orificio para obtener una maceta
en forma de embudo. Después colocamos la planta de cabeza en la maceta, es decir, los
tallos y hojas saliendo del orificio pequeño de la botella, mientas que la raíz quedo dentro
de la maceta. Luego rellenamos con tierra la maceta y regamos la planta, y posteriormente
la colgamos del techo.
Finalmente regamos la maceta con agua, y durante tres días observamos los cambios que tuvo la
planta.
Observamos que la planta no creció de cabeza. Las hojas y las ramitas se curvearon hacia arriba en
dirección opuesta al suelo, por lo que descartamos la hipótesis que se planteo. Este
fenómeno es conocido como tropismo.
Secretaria de Educación Publica. (2009). Español 1. VOL. 11 Telesecundaria. pp. 163.
(Adaptación).
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